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Dan Patiño
AI Strategy & Innovation en Coderhouse
Diseño UX/UI
7 proyectos de UX/UI para armar tu portfolio y conseguir trabajo como diseñador
Publicado el
Un portfolio de UX/UI que consigue entrevistas no muestra pantallas lindas: muestra razonamiento. La investigación de Nielsen Norman Group con más de 200 hiring managers es consistente en esto: quieren ver el producto terminado y también las iteraciones que llevaron ahí, con los métodos de investigación usados y lo que aprendiste. Estos siete proyectos cubren ese requisito y se pueden hacer sin haber trabajado nunca en el área.
El problema típico de un portfolio junior es que enseña resultados sin proceso. Tres pantallas prolijas de una app de delivery no le dicen a nadie si sabés diseñar; le dicen que sabés usar Figma. Lo que separa un portfolio que genera entrevistas de uno que no es la evidencia de decisiones: qué problema encontraste, qué restricciones tuviste, qué descartaste y por qué.
1. Rediseño de una app real con problemas reales
Elegí una aplicación que uses y que te frustre. No una app famosa que ya rediseñaron mil personas: algo local, un banco regional, la app de tu municipio, un e-commerce chico.
Qué mostrar: el problema documentado (capturas de la versión actual con anotaciones), evidencia de que otros también lo sufren (reseñas de la tienda de aplicaciones, comentarios en redes), tu diagnóstico, la propuesta y la justificación de cada cambio.
Por qué funciona: demuestra que podés detectar problemas sin que te los asignen, que es la habilidad más difícil de enseñar.
Error a evitar: rediseñar por gusto estético. Si tu único argumento es "queda más moderno", el proyecto no aporta.
2. Un sistema de diseño chico pero completo
No hace falta un sistema de 200 componentes. Hacen falta 12 bien resueltos.
Qué mostrar: tokens de color y tipografía con lógica declarada, escala de espaciado, componentes con todos sus estados (por defecto, hover, activo, deshabilitado, error, carga), documentación de cuándo usar cada variante y cuándo no.
Por qué funciona: es el proyecto que más se parece al trabajo real en un equipo de producto. Y demuestra pensamiento sistémico, no pensamiento de pantalla.
Detalle que suma: incluir criterios de accesibilidad verificados, con ratios de contraste medidos.
3. Un case study de UX Research honesto
El proyecto más subestimado y el que más impresiona cuando está bien hecho.
Qué mostrar: la pregunta de investigación, el método elegido y por qué, cinco entrevistas reales (alcanza), la síntesis de hallazgos, y lo más importante: qué te sorprendió y qué hipótesis tuya resultó falsa.
Por qué funciona: las guías de NN/g sobre qué buscan los hiring managers en portfolios de UX insisten en que quieren entender tu enfoque frente a los problemas de diseño y qué aprendiste de tus hallazgos. Un proyecto de research es la forma más directa de mostrarlo.
Error a evitar: presentar una investigación que confirmó perfectamente todo lo que ya pensabas. Suena inventado, porque casi siempre lo es.
4. Un prototipo mobile con interacción real
Qué mostrar: un flujo completo prototipado con transiciones, estados de carga, estados vacíos y estados de error. No solo el camino felizmente exitoso.
Por qué funciona: los estados de error y vacío son lo que separa a un diseñador que pensó el producto de uno que dibujó pantallas. Casi ningún portfolio junior los incluye, así que es un diferencial fácil.
Detalle que suma: mostrar el mismo flujo en dos versiones y explicar por qué elegiste una.
5. Un flujo de onboarding rediseñado con métricas
Qué mostrar: el embudo original con sus puntos de fricción identificados, tu propuesta paso a paso, y una hipótesis medible ("esperamos reducir el abandono en el paso 3 de X a Y porque quitamos dos campos obligatorios").
Por qué funciona: conecta diseño con negocio. Es el proyecto que más le habla a un product manager o a un fundador que va a tomar la decisión de contratarte.
Error a evitar: inventar métricas de resultado. Si no tenés datos reales, presentá la hipótesis y cómo la medirías. Es más creíble y más profesional.
6. Una auditoría de accesibilidad con correcciones
Qué mostrar: un sitio o app real evaluado contra criterios de accesibilidad concretos (contraste, navegación por teclado, jerarquía de encabezados, textos alternativos, tamaño de áreas táctiles), los hallazgos priorizados por severidad, y las correcciones propuestas con antes y después.
Por qué funciona: la accesibilidad pasó de ser un plus a ser un requisito, y muy pocos perfiles junior la manejan. Es una de las formas más rápidas de destacarte. Si querés profundizar en esta línea, revisá nuestra nota sobre errores comunes de accesibilidad en diseño UX/UI.
7. Un proyecto personal de punta a punta
Qué mostrar: algo que resuelva un problema tuyo o de alguien cercano, desde el planteo hasta una versión usable. Idealmente construido, aunque sea con herramientas sin código.
Por qué funciona: demuestra iniciativa, criterio de alcance y capacidad de terminar. Los tres son difíciles de fingir. Y un proyecto que efectivamente alguien usa, aunque sean cinco personas, tiene un peso que ningún ejercicio ficticio alcanza.
Detalle que suma: documentar lo que recortaste y por qué. Saber decidir qué no hacer es una señal de madurez profesional.
Cómo presentar cada proyecto
La estructura que mejor resiste las preguntas de seguimiento en una entrevista:
Contexto en dos líneas. Qué es, para quién, en qué plazo.
Tu rol explícito. Si fue en equipo, aclarar qué hiciste vos. Los hiring managers preguntan esto siempre y la ambigüedad genera desconfianza.
El problema, con evidencia. No tu interpretación del problema: la evidencia de que existe.
Las restricciones. Tiempo, tecnología, presupuesto, políticas. Diseñar sin restricciones no es diseñar.
Las decisiones y lo descartado. Acá está el 80% del valor del case study. Mostrá al menos una alternativa que evaluaste y descartaste, con el motivo.
El resultado o la hipótesis. Con datos si los tenés; con una hipótesis medible si no.
Qué harías distinto. Cierra el caso y demuestra autocrítica.
Esta secuencia es la que recomiendan los materiales de NN/g sobre cómo construir un case study de portfolio de UX, y coincide con lo que después te van a preguntar en la entrevista: el caso tiene que sostener el interrogatorio, no solo la primera lectura.
Tres proyectos con esta estructura superan a diez galerías de imágenes. Y una advertencia: el portfolio se lee en pocos minutos, así que el título y el primer párrafo de cada caso tienen que dejar clara la contribución. Si querés ordenar el recorrido formativo completo, esta guía sobre los pasos para ser diseñador UX/UI te sirve de mapa, y este repaso de herramientas de IA aplicadas a UX muestra cómo acelerar la producción sin perder criterio.
Errores que hunden un portfolio de UX/UI
Solo pantallas finales. Sin proceso, no hay forma de evaluar tu pensamiento.
Rediseños de apps famosas. Todos hacen el mismo de Spotify o Instagram. Se leen como ejercicio de clase.
Métricas inventadas. "Aumentamos la conversión 340%" sin datos ni contexto destruye credibilidad.
No aclarar tu aporte en proyectos grupales. Genera dudas sobre todo el resto del portfolio.
Portfolio difícil de navegar. Si hay que hacer cinco clics para ver un caso, no se ve.
Formación recomendada de Coderhouse
Estas tres opciones cubren distintos momentos del recorrido:
Para la formación completa en diseño: la Diplomatura en Diseño cubre el proceso de punta a punta y termina con proyectos integradores que sirven directamente como piezas de portfolio.
Para acelerar la producción con IA: el Curso de Creación de Contenido con IA es útil para generar variantes, mockups y assets sin frenarte en la parte operativa.
Para sumar la capa técnica que más valoran los equipos de producto: la Carrera de Desarrollo Frontend te permite entender las restricciones de implementación y prototipar en código, un diferencial fuerte para un diseñador.
Elegí tres de los siete proyectos, hacelos con profundidad y documentá el proceso. Con eso ya tenés un portfolio competitivo.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos proyectos necesita un portfolio de UX/UI junior?
Tres bien documentados. Más de cinco diluye la atención y obliga al lector a elegir por su cuenta qué mirar. Lo que importa no es la cantidad de casos sino la profundidad del razonamiento en cada uno: los hiring managers evalúan si sabés pensar, y eso se ve en un caso bien contado.
¿Sirven los proyectos ficticios si nunca trabajé en diseño?
Sirven, con una condición: que el problema sea real aunque el cliente no lo sea. Rediseñar una app existente con problemas verificables o resolver una necesidad concreta de alguien cercano es legítimo y evaluable. Lo que no funciona son los ejercicios completamente inventados donde vos definís el problema, la solución y también el resultado.
¿Qué pesa más: el diseño visual o el proceso?
El proceso, en la mayoría de los procesos de selección de producto. El diseño visual tiene que estar a un nivel profesional aceptable, pero es el razonamiento detrás de cada decisión lo que determina si te contratan. Un portfolio impecable visualmente pero sin proceso se lee como trabajo de ejecución, no de diseño.
¿Conviene usar una plantilla o armar el portfolio desde cero?
Una plantilla limpia está perfecto y ahorra semanas. El portfolio no es la pieza que se evalúa: lo que se evalúa son los casos que contiene. Priorizá que sea rápido de navegar, legible en móvil y que cada caso se pueda leer en tres minutos. El tiempo que ahorrás en maquetar, invertilo en documentar mejor los proyectos.
¿Debo incluir proyectos de cursos en el portfolio?
Sí, si los expandiste más allá de la consigna. Un proyecto de curso presentado tal cual se entregó se reconoce fácil y aporta poco. El mismo proyecto con investigación adicional, iteraciones propias y una sección de qué cambiarías ahora se convierte en un caso válido. La diferencia está en el trabajo que agregaste vos.
Sobre el autor
Soy Dan Patiño, responsable de AI Strategy & Innovation en Coderhouse. Mi día a día consiste en fusionar la gestión táctica del e-commerce (CRO, Email Marketing y SEO) con el desarrollo de soluciones disruptivas. Me especializo en crear apps internas con IA para automatizar tareas y potenciar la innovación dentro del equipo. Creo fielmente que la tecnología es el mejor aliado de la estrategia. Para profundizar en mi recorrido profesional, te espero en mi perfil de LinkedIn.
